Diseño UX
Un menú puede tener pocas opciones y seguir siendo confuso. Basta con que sus nombres no permitan anticipar qué hay detrás.
La arquitectura de información web organiza contenidos y relaciones para ayudar a encontrar y entender lo que una página ofrece. Se nota en la navegación, pero también en cómo se agrupan las piezas de un catálogo o cómo se conectan un artículo y un servicio.
Empezar por preguntas concretas
Imagina un taller ficticio de cerámica que vende piezas, acepta encargos y organiza encuentros. Antes de dibujar su portada, anota qué necesita saber quien lo visita: qué piezas existen, cómo encargar una, dónde está el taller y cuándo hay encuentros.
Ahora compara dos menús:
- «Universo / Esencia / Conexiones».
- «Piezas / Encargos / Taller / Encuentros».
El primero puede expresar una personalidad. El segundo permite anticipar mejor los destinos en este ejemplo. Es posible conservar un lenguaje evocador dentro de las páginas y usar etiquetas más explícitas para orientarse.
Agrupar por relaciones que tengan sentido
«Jarrones», «platos» y «esculturas» pueden ser tipos de pieza. «Disponible» es un estado. «Serie Tierra» es una colección. Mezclarlos como si fueran categorías equivalentes complica la clasificación.
No existe una única organización correcta. Si el público reconoce las colecciones, pueden tener protagonismo. Si busca un objeto concreto, el tipo de pieza puede resultar más útil. Hay que comprobarlo.
Haz una tabla sencilla con tres columnas: contenido, pregunta que responde y lugar propuesto. Si un bloque no responde a ninguna pregunta relevante, revisa su función antes de añadirlo por costumbre.
Del mapa a la página
Un mapa de páginas muestra destinos y relaciones. Un wireframe explora cómo se distribuye el contenido dentro de una pantalla.
En la ficha de una pieza, el título identifica. La imagen permite observar. Material y medidas reducen dudas. El enlace a consultas facilita el siguiente paso. Esa jerarquía puede mantenerse en composiciones visuales distintas.
Los encabezados también deben reflejar la organización. W3C explica su papel en la estructura accesible de una página. Elegir un encabezado solo por su tamaño mezcla apariencia y significado.
Cómo aprovechar la IA
Pídele que agrupe tu inventario de dos maneras y explique qué criterio sigue en cada una. Después busca contradicciones: categorías que mezclan criterios, páginas redundantes o nombres demasiado ambiguos.
No le atribuyas conocimiento sobre tus visitantes si no le has aportado investigación. «Los usuarios prefieren» es una afirmación que necesita evidencia.
Una comprobación breve
Escribe cinco tareas: localizar una pieza, consultar por un encargo, encontrar la dirección, conocer el material y ver un encuentro. Da a alguien el mapa o el prototipo y observa dónde intentaría entrar.
Registra la primera elección y las dudas. Un error puede señalar una etiqueta confusa, una agrupación poco evidente o información que falta. La prueba ayuda a decidir qué cambiar; por sí sola, con una persona, no permite generalizar a todo el público.
Una estructura clara deja espacio a la personalidad. Permite que la expresión de la marca acompañe el recorrido sin convertirlo en un acertijo.




